FILOSOFÍA Y PSICOLOGÍA: SØREN KIERKEGAARD

By 3 julio, 2017Psicología

Filosofía y Psicología: KierkegaardLa Psicología, antes de convertirse en una ciencia independiente, era una rama de la Filosofía. Por eso es importante creo, que no olvidemos sus orígenes y recordar de vez en cuando a aquellos que dedicaron su vida o parte de su vida a su estudio. Hace unas semanas, estuve buscando distintas definiciones, de distintos autores, sobre el concepto de Angustia y me hice con el libro de Søren Kierkegaard que recoge sus tres escritos: “Migajas filosóficas”, “El concepto de angustia” y “Prólogos”. Había leído antes “Temor y temblor” y ya conocía su faceta psicológica, pero me sorprendió descubrir el alto interés que Kierkegaard tenía por el estudio de la psicología e incluso sobre su ejercicio. Por eso transcribo dos párrafos a continuación, uno sobre el concepto de  Angustia y otro sobre cómo, para Kierkegaard debía ser el “observador psicológico”:

Concepto de Angustia:

“Lo posible se corresponde totalmente con el futuro. Lo posible es, para la libertad, lo futuro, y lo futuro es, para el tiempo, lo posible. A ambos corresponde, en la vida individual, la angustia. Por eso un exacto y correcto uso del lenguaje vincula la angustia al futuro. Es cierto que a menudo se habla de angustiarse por el pasado, y esto parece contradecirlo. Cuando se lo examina mejor, sin embargo, resulta claro que solo se habla así en cuanto el futuro aparece de una manera o de otra. El pasado por el cual me angustio debe estar en una relación de posibilidad conmigo. Así, si me angustio por un incidente pasado, no es en la medida en que es pasado, sino en la medida en que puede repetirse, es decir, volverse futuro. Si me angustio por una falta pasada, es porque no la he puesto en una relación esencial conmigo como pasado, y porque de algún modo subrepticio le impido ser pasado. En efecto, si es realmente pasada, entonces no puedo angustiarme, sino solo arrepentirme. Si no lo hago, es que primeramente me he permitido relacionarme con ella de modo dialéctico, pero en virtud de ello la falta misma se ha vuelto una posibilidad, y no algo pasado. Si me angustio por el castigo, es solo en tanto este es puesto en una relación dialéctica con la falta (si no, soporto mi castigo), y entonces me angustio por lo posible y por el futuro”. (Kierkegaard, 1844, p. 204).

Observador Psicológico:

“Así cómo el observador psicológico debe ser más ágil que un acróbata para poder deslizarse entre la gente e imitar sus posturas, así como su silencio debe ser seductivo y deleitable en el momento de la confidencia, de manera que a lo recóndito le parezca grato salir a la luz y ponerse a charlar consigo mismo en esa calma y en esa reserva artificialmente aportadas, así debe poseer también en su alma una originalidad poética que le permita crear en un santiamén la totalidad y la regla acerca de aquello que en el individuo sigue estando presente solo de manera parcial e irregular. Y entonces, cuando se haya perfeccionado, no necesitará ir a buscar sus ejemplos en un repertorio literario y traer a la mesa recuerdos medio muertos, sino que las observaciones aportadas estarán como recién sacadas del agua, todavía aleteando y luciendo todos sus tintes”. (Kierkegaard, 1844, p. 171).

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