DE LA TEORÍA SUECA DEL AMOR Y LA PSICOLOGÍA

By 24 julio, 2017Documentales

Del amor sueco y la psicologíaVi, por recomendación de mi amiga Cristina, el documental La teoría sueca del amor, de Erik Gandini, que alerta sobre cómo el fomento de la total autonomía, ha llevado a Suecia a ser un país modelo en cuanto al confort de sus ciudadanos, pero a la vez a ser líder en soledad y desapego, por lo que parece decirnos que el confort y la extrema autonomía no tienen como resultado la felicidad, sino que pueden llevarnos como individuos y sociedad a todo lo contrario. Esto me animó a escribir lo siguiente sobre el ejercicio de la psicoterapia:

Vemos y leemos cada día, como la psicología promueve la deseable autonomía personal y nos alerta de los riesgos de la dependencia emocional. También pone el foco en la soledad de la vida virtual y de las redes sociales que, si bien por un lado nos permiten comunicarnos con familiares y amigos de los que apenas sabríamos si no fuera por ellas, por otro, nos ofrecen, en principio, un contacto de menor calidad relacional.

Zygmunt Bauman

Zygmunt Bauman

La psicoterapia promueve también el sano ejercicio de pensar en uno mismo, de recuperar al yo y sus necesidades como prioridad sobre la fuerza de la aceptación, la deseabilidad social o la aprobación. Lo cual supone el riesgo del olvido del otro distinto como elemento necesario para el bienestar y la calidad de vida. La dualidad dependencia-independencia necesita, según el sociólogo Premio Príncipe de Asturias, Zygmunt Bauman (que sale al final del documental) de un término medio: La Interdependencia. En este sentido y en mi opinión las posturas radicales ayudan a visibilizar problemas, pero dificultan el encuentro de soluciones. Si promovemos la total autonomía ponemos de manifiesto la realidad de la dependencia, pero negamos nuestra humana necesidad como personas de convivir con otros, para crecer, vivir y desarrollarnos.

En la formación psicoterapéutica, se hace mucho hincapié en la autonomía personal como meta para una vida auténtica y emocionalmente sana y es esto cierto hasta que se convierte en un deber, el deber de ser auténtico e independiente. En el momento en el que el psicólogo, sea de la orientación que sea, impone esta obligación más o menos explicita en su intervención, cuestiona la libertad del paciente y puede estar juzgando sus necesidades como válidas o inválidas, dependiendo de su ajuste al objetivo de la preciada autonomía.

En este sentido reivindico las figuras de Martin Buber y de Carl Rogers, como autores que insisten en que la solución no está en la técnica sino en la calidad de la relación, determinada por el interés en el otro más allá de ideologías, síntomas o conductas, lo cual permite el encuentro, que sana y surge de la atención plena a la persona, para ir separando el grano de la paja, lo propio de lo ajeno, sin atacar al paciente por no ser como debería según el principio de autonomía/independencia.

Y, como cantaban los Blues Brothers:

Everybody Needs Somebody.

santi

About santi

Leave a Reply

Este sitio usa cookies, si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. + INFO